Hay una pregunta que muchas personas se hacen en algún momento de su vida profesional, aunque no siempre se atrevan a decirla en voz alta: ¿Este trabajo todavía encaja con la persona en la que me he convertido?
Y aunque muchas personas no estén buscando activamente un nuevo empleo, cada vez es más común detenerse a pensar si el trabajo que tienen todavía corresponde con la persona en la que se han convertido.
Porque algo que pocas veces se habla del mundo laboral es que las personas cambian.
Cambian sus prioridades, sus intereses, sus necesidades, etc. Y también cambia la manera en la que entienden lo que significa tener un buen trabajo.
Entonces aparece una pregunta que puede ser incómoda, pero necesaria:
“¿Tu trabajo sigue encajando contigo?”
Durante mucho tiempo, hacer carrera significaba permanecer en una empresa, subir de puesto y asumir cada vez más responsabilidades. Hoy, las trayectorias profesionales son mucho menos lineales.
Una persona puede querer cambiar de área, aprender nuevas habilidades, participar en proyectos diferentes o buscar mayor flexibilidad sin necesariamente querer abandonar la organización.
El crecimiento profesional ya no se trata únicamente de tener un mejor puesto. También significa sentir que estamos aprendiendo, avanzando y construyendo algo que tiene sentido para nosotros.
Por eso, cuando una empresa no ofrece oportunidades para evolucionar, el talento puede comenzar a buscar ese crecimiento en otro lugar.
¿Y qué pasa si el problema no es el talento?
Cuando un colaborador pierde motivación, la primera reacción suele ser pensar que necesita cambiar de empresa.
Pero espera… Esto no siempre es así.
A veces uno necesita un nuevo reto. Un proyecto diferente. Más autonomía. Capacitación. O simplemente saber que existe una oportunidad de crecimiento dentro de la organización.
Aquí es donde la gestión del talento adquiere un papel estratégico.
Las empresas que conocen las aspiraciones de sus colaboradores pueden identificar oportunidades antes de que aparezca una renuncia. La movilidad interna, los planes de desarrollo y la capacitación pueden convertirse en herramientas para que las personas encuentren una nueva etapa sin tener que empezar de cero en otro lugar.
Retener no significa convencer a alguien de quedarse
Existe una diferencia importante entre retener talento y generar razones para permanecer.
Retener puede significar intentar evitar que alguien se vaya.
Generar razones para permanecer significa construir una experiencia laboral en la que las personas encuentren crecimiento, reconocimiento, propósito y nuevas posibilidades.
Y esa diferencia puede cambiar completamente la cultura de una organización, porque no se trata de impedir que las personas evolucionen. Se trata de crear un entorno donde puedan hacerlo.
El talento cambia. Sus expectativas cambian. Sus prioridades también.
En Magnitalent creemos que conocer y desarrollar el talento va mucho más allá de cubrir una vacante. Se trata de identificar el potencial de las personas y crear las condiciones para que puedan crecer junto con la organización.
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